Actualizado · 18 de septiembre de 2026
Casi todas las listas de rutas de senderismo cerca de Gavín empiezan por lo más espectacular: Respomuso, Anayet, los ibones de dos mil metros. Son rutas magníficas, pero no son las que uno hace el primer día, ni con niños, ni cuando el parte no acompaña. Aquí las hemos ordenado al revés, por distancia real desde el pueblo: primero lo que se hace andando desde la puerta y después lo que exige coche, madrugón y piernas.
Gavín está en un sitio afortunado. Es el último pueblo del Serrablo antes de que el valle se estreche hacia el Valle de Tena, y a la vez el primero desde el que se ve la montaña de verdad. Por eso desde aquí salen caminos de tres tipos distintos: los del fondo del valle, junto al Gállego; los de la historia, que llevan a ermitas, dólmenes y fortificaciones; y los de alta montaña, que arrancan media hora más arriba.
De un vistazo
Desde la puerta
Gavín – Biescas por el GR-15, 45 minutos
Media mañana
Ermita y dolmen de Santa Elena, 1 h 40
Con historia
Ruta de los búnkeres de la Línea P
Gran recorrido
GR-15 y GR-16 se cruzan en Biescas
Día completo
Anayet y Respomuso, alta montaña
Con niños
Ibón de Piedrafita y Lacuniacha
Desde la puerta de casa: Gavín a Biescas por el GR-15
Es la ruta que recomendamos siempre para la primera tarde. Une Gavín con Biescas por el GR-15, cruza los campos de labor y los prados cerrados que quedan al sur de Biescas y sigue el llamado camino Plano hasta el camping, para entrar después en el pueblo por la zona de chalés. Se tarda unos 45 minutos en cada sentido y el desnivel es casi nulo: es un itinerario cómodo, apto para todos los públicos.
La señalización es la clásica de gran recorrido, con marcas rojas y blancas, y lleva además las chapas amarillas de Sendero Turístico de Aragón. Si se quiere convertir en circular, la vuelta se hace por el GR-15 a la altura de las piscinas municipales, bajando por el barranco de Sía. Merendar en Biescas y volver andando con la última luz sobre los tejados es uno de esos planes pequeños que la gente acaba recordando más que la ruta grande del sábado.
El propio Gavín: la torre de San Bartolomé
Antes de irse lejos conviene mirar lo que hay en casa. En Gavín se conserva la torre de San Bartolomé, uno de los testigos más antiguos del románico del Serrablo, con ese aire mozárabe que distingue a las iglesias de este valle. Un paseo de media hora por el casco viejo, con las bordas de piedra y las chimeneas troncocónicas, explica el pueblo mejor que cualquier cartel.

A un paso: la ermita y el dolmen de Santa Elena
Subiendo desde Biescas por el antiguo camino se llega a la ermita de Santa Elena, encajada en el desfiladero donde el Gállego se estrecha de golpe. El recorrido lleva algo menos de una hora y tres cuartos ida y vuelta y por el camino se pasa junto al dolmen de Santa Elena, un megalito de más de cuatro mil años que sigue ahí, en mitad del prado, sin vallas ni entradas.
Es probablemente la ruta más redonda del entorno: corta, con sombra, con agua cerca y con dos monumentos de época muy distinta en el mismo trazado. Funciona igual de bien en julio, cuando se agradece el bosque, que en noviembre, cuando el hayedo del desfiladero se pone del color del cobre.

La ruta de los búnkeres, historia del siglo XX
Menos conocida y muy recomendable. En las laderas que rodean el fuerte de Santa Elena se conserva un conjunto de construcciones militares levantadas entre los años cuarenta y cincuenta para cerrar el paso desde la frontera: son parte de la llamada Línea P, una cadena de fortificaciones que recorre todo el Pirineo y que durante décadas fue secreto oficial.
El sendero arranca cerca del fuerte y sigue hacia Polituara, con cartelería que explica cada posición. Es una ruta sencilla, de poco desnivel, que interesa especialmente a quien viaja con adolescentes: la combinación de bosque, hormigón camuflado y troneras asomadas al valle engancha más que cualquier mirador.

Biescas, cruce del GR-15 y del GR-16
Para quien camina en serio, el dato importante es este: Biescas es punto de cruce de dos senderos de gran recorrido. El GR-16, Sendero del Serrablo, tiene aquí su extremo norte y baja hasta Nocito, a las puertas de la Sierra de Guara. Su etapa 1 enlaza Sallent de Gállego con Biescas en unos 25,5 kilómetros, y la etapa 2 continúa de Biescas a Yebra de Basa, otros 25,4.
Es una manera distinta de entender el valle: en lugar de subir y bajar a un ibón, recorrerlo a lo largo, pasando por los pueblos del Serrablo y sus iglesias mozárabes. Se puede hacer por etapas sueltas volviendo a dormir al mismo sitio, que es lo cómodo de tener base fija.
Media jornada: ibones, flores y megalitos
A menos de media hora en coche se abre el abanico. El ibón de Tramacastilla es la subida más agradecida del valle, con aparcamiento cerca y un lago perfecto al final. La ruta de las Flores, entre Lanuza y Panticosa, recorre una zona de arbustos y plantas propias de estas laderas; en el entorno del balneario de Panticosa crece el zapatito de dama, una orquídea en peligro de extinción que florece en primavera y que conviene mirar sin tocar.
Y para quien prefiera la arqueología, el recorrido por el patrimonio megalítico enlaza dólmenes, menhires, túmulos y crómlechs repartidos entre Formigal, Panticosa, Tramacastilla, Piedrafita y Santa Elena. Es un plan de coche y paradas cortas, ideal para un día de cielo cambiante. En esa misma línea tenemos recogidas más excursiones cortas cerca de Biescas.
Día completo: Anayet y Respomuso
La ruta a los ibones de Anayet sale de la estación de Formigal, sube por el barranco de Culibillas y cruza el arroyo hasta los ibones. Son unas dos horas y media de subida y exige estar en forma, pero la recompensa es la postal más reconocible del Pirineo Aragonés, con el pico Anayet reflejado en el agua.
El ibón de Respomuso es otra liga. Desde Sallent de Gállego se bordea el embalse de La Sarra y se sigue el curso del río hasta el paso de l’Onso y el plano Cheto, ya en ascenso firme hacia el refugio. Es larga, dura y de alta montaña: material adecuado, salida temprana y respeto por el parte meteorológico.
Con niños, y días de descanso
No todo tiene que ser desnivel. El parque faunístico de Lacuniacha, en Piedrafita de Jaca, es un paseo por el bosque entre bisontes, lobos y ciervos que funciona a cualquier edad. Y si lo que apetece es adrenalina en vez de kilómetros, a veinte minutos está la tirolina del Valle de Tena, en Hoz de Jaca, con su columpio sobre el embalse.
Para los días de lluvia quedan el museo de la Torraza, en Biescas, y las iglesias del Serrablo, que se visitan en coche con paradas de diez minutos y explican por qué este valle tiene un románico que no se parece a ningún otro.
Nuestro consejo
No empiece por lo más alto. La tentación al llegar es subir el primer día a un ibón de 2.200 metros, y casi siempre sale mal: el cuerpo no está aclimatado y la ruta se convierte en un trámite. El camino de Gavín a Biescas, hecho la tarde de llegada, es el mejor calentamiento posible y además sirve para hacerse el mapa mental del valle.
Mire el parte del día anterior, no el de la semana. En el Pirineo las tormentas de tarde se forman en cuestión de una hora, sobre todo de junio a septiembre. La regla local es sencilla: salir pronto y estar de vuelta del collado antes de las dos.
Guarde las rutas duras para los días despejados y las bajas para los grises. Con niebla, Santa Elena, el Sobrepuerto o el camino del Serrablo siguen siendo bonitos; Respomuso, en cambio, deja de tener sentido.
Esa es la ventaja real de alojarse en Gavín: no hace falta elegir entre el paseo de después de comer y la ruta de alta montaña, porque las dos salen del mismo sitio. Un valle que se recorre a pie, a su ritmo, sin repetir camino en una semana.
Cuando estas se queden cortas, el siguiente paso es las rutas del Pirineo Aragonés, valle por valle.
¿Tiene una casa en el Pirineo?
Acompañamos a un número muy corto de propietarios del Valle de Tena y del Serrablo a poner su casa en valor sin perder lo que la hace suya.
Preguntas frecuentes sobre las rutas cerca de Gavín
¿Hay alguna ruta que salga andando desde el propio pueblo?
Sí, y es la ventaja de estar aquí: el GR-15 pasa por Gavín, así que se puede bajar a Biescas caminando y volver, sin coger el coche. A eso se suman la torre de San Bartolomé, en el propio pueblo, y el desfiladero de Santa Elena a pocos minutos.
¿Qué ruta hago si es mi primer día?
Algo corto y de fondo de valle, para situarse y ver cómo responden las piernas: Gavín-Biescas por el GR-15 o el paseo hasta Santa Elena. Las jornadas grandes —Anayet, Respomuso— es mejor dejarlas para el segundo o tercer día.
¿Cuál es la mejor ruta con niños?
Los recorridos junto al Gállego y el tramo del GR-15 hacia Biescas: llanos, cortos y con agua al lado. El ibón de Piedrafita funciona a partir de los seis o siete años.
¿Se pueden hacer estas rutas con perro?
Casi todas, sí, y fuera del Parque Nacional sin más restricciones que la correa y el sentido común con el ganado. De mayo a octubre hay rebaños en los puertos y mastines trabajando: correa siempre y rodeo amplio.
¿Hasta cuándo se pueden hacer las rutas altas?
Los ibones altos y Anayet aguantan bien hasta octubre. A partir de noviembre hay nieve y hielo en cotas altas y conviene quedarse en el fondo del valle salvo que se lleve material y experiencia.
¿Hace falta coche para todas?
No para las que salen de Gavín y Biescas. Sí para los ibones, Anayet, Respomuso y los trailheads del valle de Tena: no hay transporte público útil fuera de temporada alta.









