Actualizado · 18 de septiembre de 2026
Hay un plan que en el Valle de Tena nunca falla, y no es una cima ni un ibón. Es Lacuniacha, el parque faunístico de Piedrafita de Jaca: un bosque de montaña de 30 hectáreas por el que se camina durante un par de horas mientras aparecen, sin jaulas de por medio, los animales que vivieron aquí siempre y que en el Pirineo de verdad ya casi no se ven.
Conviene entenderlo bien antes de ir, porque no es un zoo. No hay barrotes ni horarios de espectáculo. Es un recorrido señalizado por el bosque de La Pinosa, a 1.380 metros de altitud, con grandes recintos en semilibertad donde los animales se mueven a su aire. Eso significa que algunas veces uno se cruza con un ciervo a cinco metros y otras tiene que buscar con paciencia. Esa incertidumbre es exactamente lo que hace que funcione.
La ficha rápida
Dónde
Piedrafita de Jaca, a 2 km del pueblo
Altitud
1.380 m, en el bosque de La Pinosa
Extensión
30 hectáreas
Recorrido
unos 4 km, entre 2 y 3 horas
Dificultad
fácil, apenas desnivel
Desde Gavín
cerca, en coche
Qué es exactamente Lacuniacha
El parque está en el término de Piedrafita de Jaca, a dos kilómetros del casco urbano, y ocupa una ladera de bosque mixto de pinos, robles y cerezos silvestres. La idea no es exhibir fauna exótica, sino reunir las especies propias de la montaña europea —muchas de ellas desaparecidas de estos valles hace siglos— en el hábitat que les corresponde.
Por eso el proyecto se presenta como un biopark y no como un parque de animales al uso: los recintos son enormes, la vegetación es la del monte y el visitante es quien se adapta al terreno, no al revés. En total viven aquí animales de unas quince especies.
El recorrido: unos cuatro kilómetros de bosque
El itinerario tiene unos 4 kilómetros por senderos de montaña y se completa en dos o tres horas según lo que uno se pare. La dificultad es baja y el desnivel casi inexistente, así que lo hacen sin problema tanto niños de cinco años como abuelos, siempre con calzado de andar. Está bien señalizado de principio a fin y pasa por varios miradores desde los que se abre el valle entero.
Lo mejor es que el recorrido está pensado como un paseo por el bosque al que los animales van saliendo al paso, y no como una sucesión de paradas. Entre recinto y recinto hay tramos de pinar en silencio que ya valen la caminata por sí solos.

Quién vive aquí
La nómina es larga y bastante espectacular. Entre los cérvidos hay ciervo, gamo, corzo y reno. Entre los caprinos, el sarrio —el rebeco pirenaico— y la cabra montés. A ellos se suman el bisonte europeo, el jabalí, el muflón, el lince boreal, el oso, el caballo de Przewalski (originario de Asia central) y el lobo europeo.
Para quien viaje con niños, el orden de interés suele ser previsible: lobos y linces arriba del todo, bisonte justo detrás. Pero la sorpresa habitual es otra. El recinto de los cérvidos, cuando uno llega en silencio y hay veinte gamos pastando entre los pinos, es el que deja mejor recuerdo.

A qué hora ir, y por qué importa tanto
Es el consejo que más agradece la gente y el que menos se lee en las guías: la hora manda más que la temporada. Los animales en semilibertad tienen actividad al amanecer y al final de la tarde, y descansan a la sombra en las horas centrales. Una visita a las diez de la mañana y otra a las cuatro de la tarde de un día de agosto no se parecen en nada.
Si el plan es de verano, lo ideal es entrar nada más abrir. Si es de otoño o invierno, conviene confirmar antes el horario de acceso, con el bosque en luz baja y el bramido de los ciervos de fondo durante la berrea.
Con niños
Funciona a casi cualquier edad, con un par de matices. Los 4 kilómetros son llevaderos pero no son un paseo de veinte minutos: con menores de cuatro años conviene contar con mochila portabebés, porque el terreno es de tierra y raíces y el carrito sufre. A partir de seis o siete años es de esos planes que los niños recuerdan durante el resto del viaje.
Y un aviso honesto: hay que ir con la expectativa correcta. Aquí no se toca a los animales ni se les da de comer. Lo que se hace es buscarlos, esperarlos y verlos comportarse como lo harían en el monte. Explicárselo antes a los niños cambia por completo cómo viven la visita.

Cómo llegar desde Gavín
Desde Gavín se llega bajando a Biescas, tomando la carretera del Valle de Tena y subiendo el desvío de Piedrafita de Jaca. El parque está señalizado desde el pueblo. Es una excursión cercana desde casa.
Qué combinar el mismo día
Lacuniacha ocupa media jornada, así que casa bien con otro plan corto. A pocos kilómetros está el ibón de Piedrafita, un lago pequeño con la Peña Telera al fondo, y algo más arriba la tirolina del Valle de Tena en Hoz de Jaca, con su columpio sobre el embalse. Si el día da para andar, el ibón de Tramacastilla queda en la misma dirección.
Y para organizar el resto de la semana, tenemos reunidas las rutas de senderismo cerca de Gavín y unas cuantas excursiones cortas cerca de Biescas para los días en que el parte no acompaña.
Nuestro consejo
Vayan a primera hora de la mañana. No es un capricho: los animales en semilibertad se mueven al amanecer y al atardecer, y a las tres de la tarde de agosto lo más probable es ver bultos dormidos a la sombra. La diferencia entre una visita normal y una buena visita está casi entera en la hora de entrada.
Bajen el ritmo y el volumen. Quien recorre los 4 kilómetros en hora y media ve la mitad de lo que hay. Sentarse cinco minutos en un mirador, en silencio, suele hacer aparecer a lo que no salía.
Lleven calzado cerrado y algo de abrigo aunque haga sol. Son 1.380 metros de altitud y el camino va por dentro del bosque: allí la sombra es fresca incluso en pleno agosto.
Lacuniacha es de esos sitios que uno da por menores hasta que los hace. Se entra pensando en entretener a los niños una mañana y se sale habiendo caminado por un bosque de verdad, a 1.380 metros, con la sensación de haber visto el Pirineo que había antes de nosotros. Cerca de Gavín.
Si viene en familia, Lacuniacha es solo uno de los planes posibles: tenemos la guía completa de qué hacer en el Pirineo con niños, por edades.
Qué llevar y cómo vestirse
Lacuniacha no es un zoo con caminos asfaltados: es un bosque de montaña con cuatro kilómetros de sendero, repechos y raíces. Lo que se lleve puesto condiciona bastante la visita.
Calzado cerrado con suela que agarre. Zapatillas de trekking o deportivas robustas. Con sandalias o chanclas el recorrido se hace incómodo, y si ha llovido, directamente resbaladizo.
Capas. Se está bajo cubierta de bosque casi todo el rato y a más de 1.300 metros, así que hace más fresco de lo que parece desde el valle. En otoño y primavera, chubasquero en la mochila.
Agua y algo de picar. El recorrido completo lleva entre dos y tres horas si te paras a mirar, que es de lo que se trata.
Prismáticos, si tienes. Cambian la visita por completo: muchos animales están lejos o quietos entre la vegetación y a simple vista se pierden.
Y una idea para las fotos: los teléfonos se quedan cortos con los animales a distancia. Si llevas cámara con zoom, este es el día de sacarla.
Lacuniacha en cada estación
Primavera es la temporada de las crías y el bosque está verde y con flor. Es probablemente el mejor momento del año para venir con niños.
Verano es cuando más gente hay, y también cuando más importa madrugar: con calor los animales se echan a la sombra y a media tarde cuesta ver nada.
Otoño tiene el bosque en color y la berrea de los ciervos, que aquí se escucha de cerca. Para muchos es la visita más impresionante del año.
Inviernoofrece el bosque nevado y silencio . Los días y horarios cambian según la temporada, así que conviene confirmarlos antes de subir.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se tarda en recorrerlo?
Entre dos y tres horas andando el recorrido completo, sin prisa y parando a ver los animales.
¿Funciona con niños pequeños?
Muy bien. Es de los planes que mejor responden entre los cuatro y los diez años, porque se anda por bosque y hay algo que ver cada poco.
¿Dónde está y cuánto se tarda desde Casa Biescas?
En Piedrafita de Jaca, cerca de Casa Biescas.
¿Se ven los animales seguro?
Viven en grandes cercados dentro de su hábitat, así que no es un zoo: hay que buscarlos. A primera hora de la mañana es cuando más actividad tienen.
¿Tiene una casa en el Pirineo?
Acompañamos a un número muy corto de propietarios del Valle de Tena y del Serrablo a poner su casa en valor sin perder lo que la hace suya.
Casa Biescas, en Gavín
Casa Biescas está en Gavín, una entidad local menor del municipio de Biescas, en la comarca del Alto Gállego.









