Actualizado · 19 de septiembre de 2026
El Pueyo de Jaca tiene hoy menos de un centenar de habitantes y está a 1.091 metros, a orillas del embalse de Búbal y justo en la confluencia de los ríos Gállego y Caldarés. Pertenece al municipio de Panticosa.
Y hubo un tiempo en que este pueblo de menos de cien vecinos era la capital del Valle de Tena. No es una forma de hablar: aquí se reunían las Juntas Generales del valle, y el edificio donde se reunían sigue en pie.

La capital que fue
El Pueyo se cita por primera vez en el siglo XIV, y en el siglo XVII llegó a ostentar la capitalidad administrativa del Valle de Tena. El motivo es puramente geográfico: está en el punto donde se juntan los dos ríos y donde confluyen los caminos del valle. Era, literalmente, el centro.
De aquella época queda la Casa del Valle, un edificio civil del siglo XVII donde se celebraban las Juntas Generales del Valle: la asamblea en la que los pueblos tensinos decidían en común lo que les afectaba a todos. Pastos, montes, caminos, pleitos. Verlo sabiendo eso cambia bastante el paseo.
Las dos iglesias que son una
La parroquial de San Miguel tiene una particularidad que se ve si uno se fija: es una iglesia del siglo XVI absorbida por otra posterior del siglo XVIII. No se derribó la antigua para hacer la nueva; se construyó alrededor.
Es una solución muy de estos valles: se aprovecha lo que hay, se amplía cuando hay dinero y se deja el resto donde estaba. El resultado son edificios que llevan dos siglos dentro de otro.

El puente del Concellar, de 1550
Sobre el río Caldarés se conserva el puente del Concellar, paso del antiguo Camino Real. Data de 1550, aunque ha tenido que ser reconstruido en varias ocasiones —lo normal para un puente de piedra que lleva casi cinco siglos aguantando crecidas de deshielo.
Por ahí pasaba todo: el ganado, el comercio con Francia, los arrieros y los enfermos que subían al Balneario de Panticosa. Hoy se cruza en diez segundos y no lo mira nadie.
El palacio de la Viñaza
La otra construcción que destaca es el palacio de la Viñaza, una gran casa solariega del siglo XIX que hoy funciona como albergue juvenil. Es el tipo de edificio que explica por qué estos pueblos pequeños tienen casas tan grandes: aquí hubo familias con posición, y la posición se enseñaba construyendo.

Así era hace cien años
Las dos fotografías antiguas de esta página dan una información que ninguna descripción consigue: El Pueyo estaba rodeado de campos de cultivo. No de bosque, no de matorral: de campos trabajados hasta el borde mismo de las casas.
Compare esa imagen con lo que se ve hoy al pasar por la carretera. La diferencia no es que el pueblo haya crecido —tiene hoy menos de cien habitantes—, sino que el campo ha desaparecido. Esas laderas que se segaban hoy son monte cerrado.
Es la misma historia que contamos en Búbal desde otro ángulo: cuando se va la gente, no se queda el paisaje como estaba. Se lo come el bosque.

El otro quiñón
Hasta 1836, el valle de Tena se organizaba en tres quiñones, comunidades de pueblos que gestionaban juntos pastos, montes y agua. El Pueyo formaba uno de ellos junto con Panticosa y Hoz.
El otro que hemos contado en esta guía es el quiñón de la Partacua: Tramacastilla, Sandiniés, Escarrilla, Piedrafita, Búbal y Saqués.
Puestos en el mapa, los quiñones dejan de ser un dato de archivo: son la razón por la que los pueblos del valle están agrupados como están, y por la que unos miran a una ladera y otros a otra. Y explican por qué El Pueyo, en el cruce de los dos ríos, acabó siendo el sitio donde se reunían todos.
Qué eran las Juntas Generales
Conviene explicarlo, porque es lo que da sentido a la Casa del Valle y al pueblo entero. Las Juntas Generales del Valle no eran un ayuntamiento: eran la asamblea en la que los pueblos tensinos, cada uno con su representación, decidían sobre lo que era de todos.
Y lo que era de todos, en un valle de montaña, era casi todo lo importante: los pastos de altura, que se repartían por temporadas; los montes, de donde salían la leña y la madera; el agua, y los caminos. También los pleitos con los valles vecinos, incluidos los franceses del otro lado del Portalet, con los que había tratos de paso de ganado que se renovaban cada año.
Era, en la práctica, una forma de autogobierno bastante sofisticada para un puñado de aldeas de montaña, y funcionó durante siglos hasta que las reformas administrativas del XIX lo desmontaron todo en 1836.
Lo que conviene saber
Es una visita corta. Media hora larga da para la iglesia, la Casa del Valle, el puente y un paseo por las calles. No es un pueblo de pasar el día.
Se aparca fuera del casco. Como en todo el valle, el caserío es estrecho y se recorre mejor a pie.
No espere carteles explicativos en cada esquina. La Casa del Valle y el puente están ahí, pero sin la historia delante son un edificio y un puente más. De ahí esta página.
Cómo llegar y cuándo ir
Desde Gavín se sube por la A-136 bordeando el embalse de Búbal y El Pueyo aparece justo donde arranca el desvío hacia Panticosa. Es paso obligado para subir al Balneario, así que mucha gente lo cruza sin pararse.
Cualquier época funciona porque la visita es corta y de calle. Otoño es el mejor momento por el color del entorno y por el nivel del embalse; en invierno es el pueblo por el que se pasa camino de la nieve.
Qué combinar el mismo día
Lo lógico es unirlo a su propio quiñón: subir a Panticosa y el Balneario y bajar por Hoz de Jaca para ver el embalse desde el mirador. Son los tres pueblos que formaban una misma comunidad y se recorren en una jornada corta.
Todos los pueblos del valle, en las poblaciones del Valle de Tena.
Por qué merece bajarse del coche
El Pueyo es el pueblo del valle que más gente atraviesa y menos gente visita. Está justo en el desvío hacia Panticosa y el Balneario, así que lo cruzan miles de coches al año camino de otro sitio.
Y sin embargo tienemucha historia para su tamaño: la capitalidad del siglo XVII, la sala donde se reunía el valle entero, un puente del Camino Real de 1550 y una iglesia dentro de otra. Todo eso en un paseo de media hora y sin pagar entrada.
Basta con poner el intermitente diez minutos antes de lo previsto.
Preguntas frecuentes
¿El Pueyo de Jaca fue capital del Valle de Tena?
Sí. En el siglo XVII ostentó la capitalidad administrativa del valle, por su posición en la confluencia del Gállego y el Caldarés. En la Casa del Valle, del siglo XVII, se celebraban las Juntas Generales.
¿A qué altura está y cuánta gente vive?
A 1.091 metros, a orillas del embalse de Búbal, con menos de un centenar de habitantes. Pertenece al municipio de Panticosa.
¿De cuándo es la iglesia?
La de San Miguel es del siglo XVI y quedó absorbida por otra posterior del siglo XVIII: una iglesia dentro de otra.
¿Qué es el puente del Concellar?
El paso del antiguo Camino Real sobre el río Caldarés. Data de 1550 y ha sido reconstruido en varias ocasiones.
¿Qué es el palacio de la Viñaza?
Una gran casa solariega del siglo XIX, hoy convertida en albergue juvenil.
¿Desde cuándo existe el pueblo?
Se cita por primera vez en el siglo XIV.
¿Con qué pueblos formaba quiñón?
Con Panticosa y Hoz, hasta 1836. Era uno de los tres territorios históricos del valle de Tena.
Cerca de la casa
Casa Biescas está en Gavín, entidad local menor de Biescas, a poca distancia de El Pueyo. Casa entera para hasta nueve personas, sin compartir con nadie, con jardín y chimenea.
Este pueblo es uno de los que hay entre Sabiñánigo y Sallent de Gállego. Están todos, con lo que tiene cada uno y en qué orden verlos, en los pueblos más bonitos cerca de Biescas y Sabiñánigo.
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