San Martín de Oliván: mil años y el friso que nadie sabe explicar

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Actualizado · 19 de septiembre de 2026

Oliván está a 893 metros, en el municipio de Biescas, ya fuera del Valle de Tena y dentro del Serrablo. Es un pueblo pequeño por el que se pasa de camino al valle, y guarda una de las iglesias del Serrablo, del siglo XI.

San Martín de Oliván se construyó hacia 1060 —está datada en 1066—, lo que significa que cuando se levantó el reino de Aragón era todavía muy joven. Lleva mil años ahí.

Iglesia de San Martín de Oliván con su torre cilíndrica, iglesias del Serrablo, Huesca
San Martín de Oliván, con su torre y el cementerio delante. · Foto: Reinhardhauke, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons

Qué son las iglesias del Serrablo

San Martín no es un caso aislado: forma parte de un conjunto de una veintena de templos levantados en los siglos X y XI en la margen izquierda del río Gállego, conocidos como las iglesias del Serrablo. Dentro de ellas, Oliván pertenece al llamado círculo larredense.

Tienen un aire que no se parece a nada del románico que uno espera: torres cilíndricas o de planta cuadrada muy esbeltas, ábsides semicirculares y, sobre todo, una decoración exterior muy reconocible.

El detalle que hay que saber mirar

Si solo se mira una cosa en San Martín, que sea el ábside. Está decorado al exterior con siete arcos ciegos sobre lesenas, y por encima corre un friso de baquetones verticales: una hilera de pequeños cilindros de piedra, uno junto a otro, como una fila de medios troncos.

Ese friso de baquetones es la firma del Serrablo. Es la decoración característica de las iglesias del Serrablo, y es lo que las convierte en un caso aparte del que todavía se discute.

Ábside de San Martín de Oliván con el friso de baquetones típico del Serrablo
El ábside: siete arcos ciegos sobre lesenas y, encima, el friso de baquetones. · Foto: Reinhardhauke, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons

¿Mozárabe o lombardo? El debate que sigue abierto

Aquí está lo interesante, y conviene contarlo sin cerrarlo, porque no está cerrado.

Unos estudiosos ven en estas iglesias la tradición constructiva lombarda, llegada del norte de Italia a través de Cataluña. Otros defienden que son mozárabes: obra de cristianos venidos del sur, de territorio andalusí, que habrían traído consigo soluciones aprendidas allí.

La discusión no es una anécdota académica: cambia por completo quién construyó esto y de dónde venía. Si son lombardas, el Serrablo mira al Mediterráneo y a Europa; si son mozárabes, mira al sur, a Al-Ándalus, en pleno siglo XI y en un valle de frontera.

Lo honesto es decir que no hay consenso. Y que mirar el ábside sabiendo que ahí hay una discusión de un siglo es bastante más interesante que leer una placa que zanje el asunto.

Mil años de reformas

La iglesia original del siglo XI tenía una sola nave, un presbiterio corto de dos tramos, el ábside semicircular elevado y la torre adosada al muro norte. Está construida en sillarejo colocado a soga y tizón, una forma de aparejar la piedra alternando bloques a lo largo y a lo ancho.

En el siglo XVI le hicieron la gran reforma: derribaron el muro sur para abrir un arco enorme que comunicara con una nave nueva. Por eso hoy, al entrar, uno tiene la sensación de estar en dos iglesias pegadas. Y lo está.

Interior de la nave de San Martín de Oliván, Serrablo
El interior, donde se nota la ampliación del siglo XVI sobre la iglesia del XI. · Foto: Reinhardhauke, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons

Quién la salvó

Estas iglesias llegaron al siglo XX en muy mal estado, y muchas habrían desaparecido. Si hoy siguen en pie es en buena medida por la Asociación Amigos de Serrablo, que emprendió su restauración con la colaboración de los propios vecinos.

El reconocimiento oficial llegó después: las iglesias del Serrablo fueron declaradas Monumento Histórico-Artístico el 29 de septiembre de 1982, y el entorno de San Martín de Oliván, Bien de Interés Cultural, publicado en el Boletín Oficial de Aragón el 20 de febrero de 2004.

Es la misma historia que en Lanuza: lo que se salvó, se salvó porque alguien de aquí se empeñó, y la administración llegó más tarde.

Bóveda pintada en rojo y azul en San Martín de Oliván
Restos de pintura en rojo y azul en el interior. · Foto: Reinhardhauke, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons

Por qué mil años aquí es mucho más que mil años

Conviene situar la fecha. Cuando se levantó San Martín, hacia 1060, el Serrablo era territorio de frontera: al sur estaba Al-Ándalus, Huesca no era cristiana todavía y todo esto pertenecía a un reino pequeño y reciente.

Construir una iglesia de piedra con ábside decorado en un sitio así no era un gesto religioso sin más: era marcar territorio, declarar permanencia y decir que quien estaba allí pensaba quedarse. Por eso hay tantas y tan juntas, y por eso se parecen entre sí.

Mil años después, siguen en pie. Y están cerca de la casa, junto a un cementerio de pueblo, sin taquilla ni cola.

Lo que conviene saber

Es un templo en uso y un cementerio activo. Se visita con el respeto que eso pide, sobre todo si hay alguien.

No hay servicios en Oliván. Es un pueblo muy pequeño. Biescas está cerca y resuelve cualquier cosa.

Media hora basta para el exterior, el ábside y una vuelta al pueblo. Es una parada, no una excursión.

Cómo llegar y cuándo ir

Oliván está a menos de diez minutos de Gavín, bajando hacia Sabiñánigo por la N-260. Es un sitio cercano a la casa.

La iglesia está a las afueras del pueblo, junto al cementerio, y se ve por fuera en cualquier momento. Para el interior, el acceso depende del día y de la temporada: conviene informarse en Biescas o en Sabiñánigo antes de plantear el viaje solo por eso.

Cualquier época sirve. Primera hora de la mañana o última de la tarde es cuando la luz rasante marca mejor el relieve del friso de baquetones, que es lo que se viene a ver.

La ruta de las iglesias del Serrablo

San Martín no se entiende sola: forma parte de una ruta de una veintena de iglesias repartidas entre Sabiñánigo y el entorno de Biescas. Hacerlas todas es un día entero; hacer tres o cuatro es una mañana muy bien invertida.

Oliván tiene además la ventaja de estar pegada a la carretera principal, así que funciona como primera parada para saber si el estilo engancha. Si al ver el ábside uno se queda mirando, el resto de la ruta merecerá la pena. Si no, se ha perdido un cuarto de hora.

En Sabiñánigo está el museo que da contexto a todo esto y es el punto de partida habitual de la ruta.

Qué combinar el mismo día

Oliván está en la puerta del valle, así que encaja de camino a cualquier sitio: subiendo, Biescas queda cerca y el Valle de Tena entero se abre a continuación. Bajando, Sabiñánigo y el resto del Serrablo.

Una mañana de iglesias del Serrablo y una tarde de pueblos del valle es uno de los mejores días completos que se pueden montar desde aquí, y no requiere caminar nada.

Preguntas frecuentes

¿De cuándo es San Martín de Oliván?
Se construyó hacia 1060 y está datada en 1066. Es una de las iglesias del Serrablo, en la margen izquierda del Gállego.

¿Son mozárabes o románicas?
No hay consenso. Unos estudiosos ven tradición constructiva lombarda y otros defienden origen mozárabe. El debate sigue abierto y es parte del interés de estas iglesias.

¿Qué son los baquetones?
Pequeños cilindros de piedra dispuestos en hilera formando un friso bajo el alero del ábside. Es el rasgo más reconocible de las iglesias del Serrablo.

¿Qué tiene el ábside de San Martín?
Siete arcos ciegos sobre lesenas y, por encima, el friso de baquetones verticales.

¿Se puede entrar?
El exterior se ve siempre. El interior depende del día y de la temporada: conviene informarse antes en Biescas o Sabiñánigo.

¿Quién la restauró?
La Asociación Amigos de Serrablo, con la colaboración de los vecinos. Las iglesias del Serrablo son Monumento Histórico-Artístico desde el 29 de septiembre de 1982.

¿A qué distancia está de Biescas?
A unos cinco minutos en coche, bajando por la N-260 hacia Sabiñánigo.

Cerca de la casa

Casa Biescas está en Gavín, cerca de San Martín de Oliván y de Biescas, la puerta de acceso al Valle de Tena. Casa entera para hasta nueve personas, sin compartir con nadie, con jardín y chimenea.

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Este pueblo es uno de los once que hay entre Sabiñánigo y Sallent de Gállego. Están todos, con lo que tiene cada uno y en qué orden verlos, en los pueblos más bonitos cerca de Biescas y Sabiñánigo.

Casa Biescas, en Gavín

Casa Biescas está en Gavín, una entidad local menor del municipio de Biescas, en la comarca del Alto Gállego.

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