Actualizado · 19 de septiembre de 2026
Desde la carretera que sube hacia Sallent, Lanuza parece un pueblo de piedra más, bonito y quieto a la orilla del embalse. Lo que no se ve desde el coche es que durante casi veinte años este pueblo estuvo vacío, medio derruido y sentenciado, y que si hoy tiene tejados es porque sus propios vecinos volvieron a ponerlos.
Esuna historia singular del Valle de Tena, y se recorre entera en un paseo corto.

Lo que pasó: 1961, 1975 y el vacío
Las expropiaciones empezaron en 1961 para construir el embalse. El agua no se llevó el pueblo por delante —el núcleo principal quedó por encima de la cota—, pero sí se llevó lo que lo sostenía: los prados, los huertos y el futuro. Los vecinos fueron marchándose, repartidos por el valle y por Zaragoza.
En 1975 Lanuza quedó totalmente deshabitado . Vinieron después casi dos décadas de abandono: tejados que se hunden, muros que se abren, zarzas. La clase de deterioro que en el Pirineo se ha llevado por delante decenas de pueblos y del que casi ninguno vuelve.
La vuelta, desde los años noventa
A partir de los años noventa, antiguos vecinos y descendientes empezaron a rehabilitar las casas por su cuenta. No fue un plan institucional ni una operación turística: fue gente comprando, limpiando y levantando la casa de sus padres o de sus abuelos, una a una, durante años.
Por eso Lanuza no se parece a un pueblo restaurado de golpe. Se nota que cada casa se hizo en un momento distinto y con el dinero que había, y esa irregularidad es justamente lo que le da verdad.
Qué se ve hoy al pasear
Lanuza se recorre entero a pie y sin plano. Casas de piedra con tejados de losa, callejas estrechas, la iglesia, y en cuanto se sale del caserío, la orilla del embalse con las montañas del valle enfrente. No hay grandes monumentos que tachar de una lista: lo que hay es un conjunto, y el conjunto es el motivo.
Conviene bajar hasta el agua y mirar el pueblo desde allí. Es el mismo encuadre de todas las fotos, y sigue funcionando en persona.
Y conviene recordar que esto no es un pueblo museo: hay casas habitadas, ropa tendida y gente que vuelve cada verano a la casa de su familia. Se visita con el respeto con el que uno entra en el barrio de otro.

El auditorio flotante y Pirineos Sur
Desde 1992, Lanuza y Sallent de Gállego acogen cada julio el Festival Pirineos Sur, dedicado a las músicas del mundo. Su seña de identidad es el auditorio flotante que se monta sobre las aguas del embalse, con aforo para unas 5.500 personas y las montañas reflejándose detrás según cae la tarde.
No es un festival testimonial: la edición de 2026 se celebró del 9 al 26 de julio, doce días, y cerró con más de 42.000 asistentes. Para un pueblo de este tamaño, eso lo transforma por completo durante dos semanas.
De ahí la advertencia práctica más útil de esta página: en julio, Lanuza no es Lanuza. Si lo que busca es el pueblo tranquilo de las fotos, venga en otra fecha. Si lo que busca es el festival, reserve alojamiento con meses de antelación, porque el valle entero se llena.
El resto del año el auditorio no está montado: lo que queda es el embalse, y la estampa gana en silencio lo que pierde en espectáculo.
Cuándo ir, y cuándo no
Junio y septiembre son buenas fechas: el valle verde y menos gente queen julio. Octubre añade el color y una luz que favorece mucho a la piedra.
Julio, ya queda dicho: festival. Puede ser el mejor plan del verano o exactamente lo contrario, según lo que se busque.
Agosto está lleno pero es manejable si se va a primera hora de la mañana o a última de la tarde.
Invierno es la versión menos conocida y una de las más bonitas: el pueblo casi vacío, el embalse helado por los bordes y la nieve en los tejados de losa. Eso sí, se va a mirar y a hacer fotos, no a encontrar servicios abiertos.

Cómo llegar y dónde aparcar
Desde Gavín se baja a Biescas y se sube por la A-136 hacia Sallent. Lanuza está señalizado en la A-136 poco antes de llegar a Sallent, con un desvío corto hasta el pueblo.
El aparcamiento es el que hay a la entrada, y es pequeño. En el interior del caserío no se entra con el coche ni merece la pena intentarlo: se deja arriba y se baja andando, un trayecto corto. En festival, el acceso se regula y conviene informarse antes de subir.
Qué combinar el mismo día
Lanuza ocupa una hora larga bien aprovechada, así que pide compañía. Lo natural es juntarlo con Sallent de Gállego, que está a diez minutos, o con el embarcadero de Suscalar, que está en este mismo embalse y permite verlo desde el agua en vez de desde la orilla.
Si el día da para más, Panticosa y su Balneario quedan al otro lado del valle, y Escarrilla de camino. El mapa completo, en las poblaciones del Valle de Tena.
Si viene por la foto
Lanuza es un lugar muy fotografiado del Pirineo Aragonés, y casi todas las imágenes buenas tienen dos cosas en común.
Son de primera hora. El reflejo de las montañas en el embalse solo aparece cuando el agua está quieta, y el agua está quieta al amanecer. A partir de media mañana entra aire, se riza la superficie y el espejo desaparece. Si ha venido a por esa foto y llega a mediodía, no la va a conseguir por mucho que espere.
Están hechas desde la orilla, no desde el pueblo. El encuadre clásico —el caserío de piedra con el agua delante y las montañas detrás— se consigue bajando al borde del embalse y mirando hacia atrás.
Y un tercer momento que casi nadie aprovecha: el invierno. Con nieve en los tejados de losa y el embalse helado por los bordes, Lanuza es otro pueblo distinto y está vacío.
Con niños y con perro
Es un plan cómodo para los dos casos. El recorrido es corto, llano y sin tráfico dentro del caserío, y la orilla del embalse da margen para que los niños se muevan. Con perro, correa y atención al ganado en los alrededores. Más ideas en el Pirineo con niños y en el Pirineo con perro.
Por qué merece la visita aunque no sea espectacular
Lanuza no tiene una catedral, ni un mirador de récord, ni una atracción que justifique el desvío en una guía al uso. Lo que tiene es una historia que se lee en las paredes: un pueblo al que le quitaron el sustento, que se vació, que estuvo a punto de desaparecer del mapa como tantos otros del Pirineo, y que volvió porque un puñado de personas se negó a aceptarlo.
Verlo sabiendo eso cambia el paseo. Sin saberlo, es un pueblo bonito más. Sabiéndolo, es de los sitios que mejor explican qué pasó en estos valles en el último medio siglo.
Lanuza en una escapada de fin de semana
Si viene al Valle de Tena dos o tres noches, Lanuza no da para un día entero pero sí es una de esas paradas que redondean el viaje. Funciona especialmente bien como cierre de la tarde: después de una ruta por la mañana en los ibones de Anayet o de una jornada de nieve, bajar a Lanuza cuando la luz cae y el agua se queda quieta es el contraste perfecto con la alta montaña.
Y si el viaje es de los de conocer el valle entero, encaja en el mismo recorrido que Sallent, Escarrilla y Panticosa, todos a menos de media hora entre sí.
Preguntas frecuentes
¿Lanuza quedó bajo el agua?
En su mayor parte, no: el núcleo quedó por encima de la cota, aunque las casas más bajas sí se anegaron. Lo que se llevó el agua fueron sus prados y sus huertos, y con ellos la forma de vivir allí: los vecinos se marcharon y el pueblo quedó vacío.
¿Está habitado hoy?
Sí. Desde los años noventa, antiguos vecinos y descendientes han ido rehabilitando las casas. Hay viviendas ocupadas, sobre todo en verano. No es un pueblo abandonado ni un museo.
¿Cuándo empezó todo?
Las expropiaciones arrancaron en 1961 y en 1975 el pueblo quedó totalmente deshabitado. Entre medias y después vinieron casi dos décadas de abandono.
¿Se puede visitar todo el año?
Sí, el pueblo está abierto y se recorre a pie en un paseo corto. Fuera de temporada hay pocos servicios abiertos: se va a pasear y a mirar.
¿Cuándo es el Festival Pirineos Sur?
En julio. La edición de 2026 fue del 9 al 26 de julio y reunió a más de 42.000 personas. Se celebra desde 1992 entre Lanuza y Sallent de Gállego.
¿El auditorio flotante está siempre?
No. Se monta sobre el embalse para el festival y se desmonta después. El resto del año lo que hay es el agua y el pueblo.
¿Cuánto se tarda desde Biescas?
Se sube por la A-136 desde Biescas hacia Sallent de Gállego; Lanuza queda poco antes de llegar.
Dónde está la casa
Casa Biescas está en Gavín, cerca de Biescas, puerta de acceso al Valle de Tena, y a poca distancia de Lanuza. Casa entera para hasta nueve personas, sin compartir con nadie, con jardín y chimenea.
Este pueblo es uno de los once que hay entre Sabiñánigo y Sallent de Gállego. Están todos, con lo que tiene cada uno y en qué orden verlos, en los pueblos más bonitos cerca de Biescas y Sabiñánigo.
Sigue explorando · Pueblos y patrimonio
- Museo de La Torraza (Biescas): qué ver, horarios y por qué hay que llamar antes
- Búbal: el pueblo que expropiaron dos veces
Más en Casa Biescas Journal y en Los secretos de Julián. Casa Biescas, en Gavín: conocer la casa · consultar disponibilidad.
Casa Biescas, en Gavín
Casa Biescas está en Gavín, una entidad local menor del municipio de Biescas, en la comarca del Alto Gállego.









