Actualizado · 18 de septiembre de 2026
La inmensidad de la naturaleza con los lagos y embalses del Pirineo Aragonés que recubren las montañas nos dejan sin palabra. Forman parte de la naturaleza más asombrosa de esta área, que posibilita la realización de excursiones y deportes de aventura que hacen de una escapada perfecta para hacer senderismo en el Valle de Tena.
Ibón no es lo mismo que embalse
En el Pirineo Aragonés se llama ibón a un lago natural de origen glaciar, formado en alta montaña hace miles de años. Un embalse, en cambio, es artificial: agua retenida por una presa. Los dos son bonitos, pero no se buscan igual — a un ibón se sube andando, y a un embalse se llega en coche.
Los ibones que se pueden hacer desde el Valle de Tena
Estos son los tres a los que más sube la gente que se aloja con nosotros, y de cada uno tenemos la ruta contada paso a paso:
Ibón de Piedrafita — el más fácil y el más agradecido de los tres. Agua en calma rodeada de bosque, con los picos reflejados al amanecer. Se puede hacer en circular y es apto para ir con niños. Ver la ruta circular al Ibón de Piedrafita.
Ibones de Anayet — los más espectaculares, con el pico Anayet reflejado en el agua. Exigen más piernas que Piedrafita, pero la estampa es de las mejores del Pirineo. Ver la ruta a los Ibones de Anayet.
Ibón de Tramacastilla — el más tranquilo, y por eso uno de nuestros favoritos. Mucha menos gente que los otros dos. Ver la ruta al Ibón de Tramacastilla.
En verano el agua sigue estando muy fría —son de origen glaciar— y en otoño el entorno se llena de color. En invierno muchos se hielan y el acceso pasa a requerir material y experiencia.
Los embalses del Pirineo Aragonés
Lagos y embalses donde hacer senderismo en el Valle de Tena
Lago de Barasona
Es uno de los más grandes de los pirineos y lo situamos a caballo entre las poblaciones de Barbastro y Graus, también denominado pantano.
Es una de las atracciones turísticas de la comarca de La Ribargoza, al poder llegar haciendo una bonita excursión. Su construcción data del año 1932, inundando el pueblo de Barasona, de ahí que reciba este nombre, y cuando el nivel del agua baja, puede verse la antigua iglesia de la población.

Embalse de Búbal
Ubicado en el Valle de Tena de Huesca, acoge las aguas del río Gállego. Data del año 1971 y cuenta con 64,26 hm³ de agua. Engloba un total de 234 hectáreas de terreno, ocupando parte de la población de Búbal, y su construcción supuso la expropiación de las localidades de Saqués y Polituara, que estaban muy cercanas al embalse.

Embalse de Lanuza
También otro lugar donde hacer senderismo en el Valle de Tena, el de Lanuza esboza pura naturaleza. Es perfecto para llegar a él haciendo diversas rutas desde las poblaciones colindantes, como la de Sallent de Gallego, que se encuentra a 3 km del lago y de la población de Lanuza. Además, cuenta con una zona habilitada está junto al Embarcadero Suscalar, y una vez allí es el lugar indicado para comer y disfrutar del buen tiempo al aire libre.

Salto de Bierge
No es un embalse en sí, es una zona con un hermoso salto de agua que permite descubrir nuevos parajes en la comarca del Somontano de Huesca. Cuenta con una zona de baño, que está totalmente controlada, por lo que además de excursiones y la práctica de deportes de aventura acuáticos, está habilitada para bañarse. Muy cerca hay otras zonas de baño, como El Puntillo y la Fuente de la Tamara.

Embalse de Canelles
Lo encontramos en el Río Noguera Ribagorzana, que parte en dos a las comunidades de Aragón y Cataluña, formando así el Congosto de Mont-rebei. Presenta una capacidad de 688 hm³ y se usa principalmente para la generación de electricidad.

Si todavía quieres conocer más lugares dónde perderte por hacer senderismo en el Valle de Tena, no dudes en consultar nuestra Guía para descubrir el Pirineo.
Autor artículo: Casa Biescas.es
De dónde salen los ibones
Merece la pena entender lo que se está mirando, porque cambia la visita. Hace unos veinte mil años, en el último gran periodo frío, los valles del Pirineo estaban ocupados por glaciares de varios kilómetros. Al avanzar, aquellas masas de hielo excavaron el fondo de roca y empujaron por delante montones de piedra y barro.
Cuando el hielo se retiró, quedaron dos cosas: cubetas escarbadas en la roca y diques naturales de esos derrubios cerrando el valle. El agua del deshielo se acumuló en las cubetas y no pudo salir. Eso es un ibón.
Por eso están casi todos por encima de los 1.800 metros, por eso tienen esa forma redondeada y por eso el agua está tan fría: es deshielo reciente, no agua de río que haya recorrido kilómetros calentándose por el camino.
Más ibones, cuando los tres se queden cortos
Los tres anteriores son los de iniciación. Si ya se han hecho, el Valle de Tena y su entorno tienen unos cuantos más, y estos ya piden jornada y piernas.
Bachimaña y Bramatuero, desde el Balneario de Panticosa. Se entra en un mundo de lagos encadenados bajo los picos del Infierno. Es el escenario de alta montaña más impresionante al que se puede llegar andando desde aquí.
Los ibones Azules y Brazatos, también desde el Balneario. Aviso importante porque se repite mucho la información equivocada: no son rutas fáciles. Hay del orden de setecientos metros de desnivel desde los Baños y la mayoría de la gente tarda entre cuatro y cinco horas entre ida y vuelta.
Respomuso, remontando el valle de Aguas Limpias desde el embalse de la Sarra, en Sallent de Gállego. Hay refugio arriba, así que admite hacerlo en dos días.
Los ibones de Anayet, con el pico del mismo nombre reflejado en el agua. Es de las postales más repetidas del Pirineo y con motivo. Tenemos la ruta contada entera.
Espelunciecha, cerca del Portalet, más corto que los anteriores y menos transitado de lo que le correspondería.

¿Se puede uno bañar en un ibón?
Es la pregunta que más nos hacen en verano, y tiene dos respuestas.
La legal: dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido el baño está prohibido. En otros espacios protegidos hay restricciones propias, así que conviene mirar la señalización de cada sitio antes de meterse.
La física: aunque esté permitido, el agua de un ibón viene de deshielo y ronda temperaturas de un dígito buena parte del año. En pleno agosto, después de semanas de calor, puede estar en torno a los diez o doce grados. Eso no es un baño refrescante, es un choque térmico. Si se mete, que sea poco rato, cerca de la orilla y nunca solo ni después de comer.
Nuestra recomendación honesta: los pies sí, el cuerpo entero solo si sabe lo que hace.
Cuándo ir a cada tipo
Los ibones tienen ventana. Por encima de los 2.000 metros pueden estar helados o bajo nieve de noviembre a mayo o junio, según el año. La temporada cómoda va de finales de junio a octubre. Julio y agosto dan el agua más despejada; septiembre y octubre, la mejor luz y ni una cuarta parte de la gente.
Los embalses funcionan todo el año, pero cambian mucho de aspecto según el nivel. En primavera y principios de verano están llenos y son lo que uno espera. A finales de verano y en otoño bajan, aparecen las orillas de barro y, en algunos, salen a la superficie cosas que el agua tapaba: es lo que ocurre con las termas de Tiermas en el embalse de Yesa.

Qué llevar a un ibón
Poca cosa, pero conviene que sea la correcta.
Calzado de montaña con suela de agarre. Los últimos metros hasta muchos ibones son de roca suelta o tartera, y ahí las zapatillas de calle dejan de servir.
Una capa de abrigo, siempre. Aunque abajo haga treinta grados. Junto al agua, a dos mil metros y con viento, la sensación térmica cae en picado en cuanto uno se para.
Agua para todo el recorrido. El agua del ibón no es potable por defecto, por mucho que lo parezca.
Protección solar seria. En altura la radiación es bastante mayor, y el reflejo del agua y de los neveros la multiplica. Lo desarrollamos en la guía de qué ropa llevar.
Nuestro consejo
Suba pronto. No solo por la tormenta de tarde, que en verano es habitual, sino porque los aparcamientos de los accesos —el Balneario de Panticosa, la Sarra, el Corral de las Mulas— se llenan muy temprano en agosto.
Vaya con el reflejo en mente: si lo que busca es la foto con los picos en el agua, tiene que ser a primera hora, cuando no hay viento. A media mañana el agua se riza y se acabó el espejo.
Y no deje nada, ni siquiera cáscaras de fruta. A estas alturas la materia orgánica tarda años en descomponerse.
Preguntas frecuentes sobre los ibones y embalses del Pirineo
¿Cuáles son los ibones más bonitos del Pirineo Aragonés?
Los ibones de Anayet, el ibón de Piedrafita o los del Valle de Tena están entre los más espectaculares y accesibles desde Gavín.
¿Se puede uno bañar en los ibones?
El agua es muy fría (son de alta montaña), pero en verano invitan a refrescarse. Respeta siempre el entorno natural protegido.
¿Dónde alojarse para visitarlos?
En Casa Biescas, en Gavín, base ideal para rutas a ibones en el Valle de Tena y Ordesa.
Más rutas: ibón de Piedrafita y senderismo cerca de Gavín.
Consulta disponibilidad y reserva →
Gestión de alojamientos
¿Tienes un alojamiento en el Pirineo? Estamos incorporando nuevas propiedades con encanto a nuestro proyecto de gestión.









