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Monasterio de San Pelay (Gavín): el yacimiento que apareció en 1997

Aventura, Descubrir

Actualizado · 18 de septiembre de 2026

El monasterio de San Pelay estuvo perdido durante siglos. Lo encontró en el invierno de 1997 Federico Diez Arranz, de la Asociación Amigos de Serrablo, a un paseo de Gavín, junto al barranco de Sía. Hoy es Bien de Interés Cultural y se llega andando desde el pueblo.

La visita en un vistazo

Dónde

Junto a Gavín, sobre el barranco de Sía

Desde Casa Biescas

Se va andando desde Gavín

La ruta

Circular, corta y apta para todos los públicos

Señalización

Placas metálicas amarillas; coincide con el GR-15

Qué es

Monasterio altomedieval, s. X

Protección

BIC · Zona Arqueológica (2008)

Una historia de mil años en cuatro fechas

Siglo X. Ahí están sus orígenes. Es una de las joyas del conjunto de las iglesias de Serrablo.

Siglo XI. Se abandona como monasterio y lo ocupan laicos.

1079. Esos ocupantes lo ceden al monasterio de San Juan de la Peña.

Siglo XVIII. Abandono definitivo, según los restos de cerámica hallados en las excavaciones.

Y luego 1997, cuando reaparece. Las excavaciones empezaron ese mismo año.

Monasterio de San Pelay en Gavín, Valle de Tena: puerta de arco del conjunto altomedieval
La puerta del monasterio de San Pelay, en Gavín. 📷 Aracajal (CC BY-SA 3.0 es)

Qué se ve hoy

No esperes un edificio en pie: es un yacimiento. Pero lo que se ha sacado a la luz es mucho más de lo que suena:

  • Una iglesia de tres naves con una cripta bajo la nave sur.
  • Una segunda iglesia.
  • Una torre de planta cuadrada.
  • Las dependencias monásticas.
  • Una necrópolis y restos del poblado.

Lo que lo emparenta con las iglesias de Serrablo son los arcos de herradura falsos y las columnas triples adosadas a los muros. La misma familia que la torre de San Bartolomé, a pocos minutos de aquí.

En noviembre de 2008 el Gobierno de Aragón lo declaró Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto de Interés Cultural, Zona Arqueológica.

Cómo llegar andando

La ruta sale de Gavín hacia el sur por el GR-15, cruza el barranco de Sía y sube alternando pistas y sendas hasta San Pelay, que está en un pequeño llano a media ladera. La vuelta baja por senda hasta el tramo canalizado del barranco, cruza por el puente y regresa a Gavín otra vez por el GR-15.

Es circular, así que no repites camino. Está marcada con placas metálicas amarillas.

Cómo se pierde un monasterio

Cuesta entender que algo así estuviera desaparecido. Pero la secuencia es la de medio Pirineo: el edificio se abandona, la cubierta cae, los muros se desmoronan hacia dentro, la vegetación lo cubre, y en dos o tres generaciones deja de existir incluso en la memoria del pueblo. Lo que queda es un montículo con matorral que nadie mira dos veces.

San Pelay estuvo así desde el siglo XVIII —esa es la fecha del abandono definitivo, deducida de los restos de cerámica— hasta 1997. Más de doscientos años.

Y el valle se despobló: durante buena parte del siglo XX, la gente que podía haber recordado dónde estaba se fue.

Acceso a la cripta del monasterio de San Pelay de Gavín, bajo la nave sur
La cripta bajo la nave sur, poco habitual en esta zona. 📷 Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Qué aporta un yacimiento que no aporta una iglesia en pie

Una iglesia restaurada te enseña arquitectura. Una excavación te enseña cómo vivía la gente, y eso es lo que hace distinto a San Pelay dentro del patrimonio del valle.

Aquí no salió solo un templo: salió un conjunto completo. Dos iglesias, una torre, las dependencias donde se comía y se dormía, una necrópolis y restos del poblado. Es decir, la comunidad entera, no solo el sitio donde rezaban.

La cripta bajo la nave sur es de lo más llamativo: no es habitual en edificios de esta zona y esta época.

Su sitio en las iglesias de Serrablo

Los arcos de herradura falsos y las columnas triples adosadas lo emparentan con el conjunto de las iglesias de Serrablo, ese grupo de una quincena de templos del Alto Gállego con un lenguaje propio.

La diferencia es importante: casi todas las de Serrablo son iglesias de pueblo. San Pelay es un monasterio. Demuestra que aquel modo de construir no se quedó en las parroquias rurales, sino que llegó también a la arquitectura monástica del siglo X.

De la conservación del conjunto se ocupa desde 1971 la Asociación Amigos de Serrablo, la misma que restauró en 1973 la torre de San Bartolomé, aquí al lado.

Cuándo ir

Primavera y otoño son mejores que el verano. No por el calor, sino porque con la vegetación baja se lee mucho mejor la planta del conjunto: en agosto, con todo crecido, cuesta distinguir los muros del suelo.

Y ve con luz de mañana o de tarde. Al mediodía, con el sol en vertical, las piedras pierden el relieve y el yacimiento se aplana.

Nuestro consejo

Es un yacimiento, no un monumento. Si vas esperando un monasterio con techo, te vas a decepcionar. Si vas sabiendo que estás pisando la planta de una iglesia de tres naves del siglo X que estuvo desaparecida hasta hace treinta años, es otra cosa.

Llévate a los niños: la parte de “esto estuvo perdido y lo encontró un señor en 1997” funciona mucho mejor que cualquier explicación de arcos y columnas.

Cómo se visita hoy

Conviene saber a qué se va: San Pelay es un yacimiento, no un monumento restaurado. Lo que se ve son los cimientos y los arranques de muro que sacó a la luz la excavación, en un entorno abierto y sin edificio en pie.

Eso tiene dos consecuencias. La primera es que la visita es corta —veinte minutos largos, si se lee lo que hay— y se disfruta mucho más sabiendo de antemano lo que se está mirando. La segunda es que hay que ir con respeto: no se pisan los muros, no se mueve piedra y no se sale de los caminos marcados. Es patrimonio y es frágil.

No hay taquilla, ni horario, ni nadie que atienda: se llega andando y se entra. Por eso mismo tampoco hay servicios ni papeleras, así que la basura vuelve contigo.

La mejor combinación es enlazarlo con la torre de San Bartolomé, en el propio Gavín, y hacer los dos el mismo paseo: entre los dos cuentan mil años de historia del valle en menos de una mañana. Está en la ruta de las iglesias del Serrablo y en Gavín.

Por qué Gavín tenía un monasterio

Sorprende que un pueblo de estas dimensiones albergara un monasterio, pero hace mil años la lógica del territorio era otra.

Estos valles no eran el final de nada: eran el paso. Por aquí se cruzaba la montaña hacia el norte y por aquí se movían las rutas que conectaban el naciente reino de Aragón con el otro lado de la cordillera. Un monasterio en este punto controlaba camino, tierras y almas a la vez.

A eso se suma que la zona estaba mucho más poblada que hoy. Los mismos valles que ahora tienen pueblos de seis casas sostenían entonces comunidades enteras: por eso hay tantas iglesias de los siglos X y XI repartidas por el Serrablo, y por eso un monasterio aquí tenía sentido económico.

Lo que cambió no fue la fe, sino la geografía del poder: las rutas se desplazaron, los centros monásticos grandes —San Juan de la Peña, sobre todo— absorbieron rentas y protagonismo, y los pequeños se apagaron. San Pelay fue uno de ellos, hasta desaparecer literalmente bajo la tierra.

Qué llevar y cuándo ir

Es un paseo corto desde el pueblo, pero se anda por camino de tierra: calzado cerrado, mejor si agarra, porque con hierba mojada resbala.

La luz manda más de lo que parece. A primera hora de la mañana y a última de la tarde los muros bajos proyectan sombra y se leen mucho mejor las plantas del edificio; a mediodía, con el sol vertical, se aplana todo y cuesta distinguir dónde acaba una estancia y empieza otra. Para fotografiarlo, la tarde es claramente mejor.

En cuanto a la época, se visita todo el año. Primavera y otoño son las mejores por la temperatura y el color; en verano conviene ir temprano y en invierno, si ha nevado, el yacimiento queda cubierto y no se ve gran cosa.

No hay agua, ni sombra, ni papeleras en el sitio: lleva lo que necesites y vuélvetelo a llevar.

Preguntas frecuentes

¿Se puede visitar libremente?
Sí, es un yacimiento al aire libre al que se llega por una senda señalizada desde Gavín.

¿Es una ruta dura?
No. Está descrita como corta y apta para todos los públicos, con un tramo de subida entre pistas y sendas.

¿Qué relación tiene con San Juan de la Peña?
En 1079 los laicos que ocupaban el monasterio lo cedieron a San Juan de la Peña.

¿Cuánto tiempo estuvo perdido?
Desde el abandono definitivo en el siglo XVIII hasta 1997: más de dos siglos.

¿Qué es lo más raro que se encontró?
La cripta bajo la nave sur, poco habitual en esta zona y esta época.

¿Cuál es la mejor época para verlo?
Primavera y otoño: con menos vegetación se distingue mucho mejor la planta.

Restos excavados de la iglesia inferior del monasterio de San Pelay en Gavín
Los muros que salieron a la luz tras las excavaciones de 1997. 📷 Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Y después

En el mismo pueblo tienes la torre mozárabe de San Bartolomé, y la iglesia de Santa María de Gavín tiene una historia que acabó en Sabiñánigo. Si te has quedado con ganas de andar: rutas de senderismo cerca de Gavín.

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