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Rutas circulares del Pirineo Aragonés: 5 de fácil a exigente

Aventura

Actualizado · 18 de septiembre de 2026

Una ruta circular tiene dos ventajas que solo se aprecian cuando se ha hecho la alternativa. La primera es obvia- no se repite camino, así que el paisaje cambia todo el rato. La segunda es más práctica- el coche queda donde lo dejó, sin tener que organizar dos vehículos ni volver sobre sus pasos con las piernas ya cansadas.

Estas son cinco circulares del Pirineo Aragonés que hacemos y recomendamos, ordenadas de la más suave a la más exigente. Y las hemos ordenado así por una razón- circular no significa fácil. La última de esta lista es una jornada dura de montaña, y conviene saberlo antes de calzarse las botas.

Las cinco de un vistazo

Búnkers de Biescas
Fácil · un par de horas
San Úrbez, Añisclo
Fácil · 45 minutos
Ibón de Piedrafita
Fácil-media · unas 4 h
Cinca y Lalarri, Pineta
Media · unas 4 h
Cola de Caballo por Faja de Pelay
Exigente · jornada completa

1. Los búnkers de Biescas y la ermita de Santa Elena

La más corta, la más cercana y probablemente la que mejor funciona con niños, porque tiene un aliciente que no es solo el paisaje- por el bosque hay repartidas construcciones de hormigón medio escondidas entre los árboles, restos de la línea de fortificaciones que se levantó aquí a mediados del siglo pasado.

Encontrarlos se convierte en un juego, y el recorrido pasa además por la ermita de Santa Elena, que merece la parada por sí sola. Muy cerca está también el dolmen de Santa Elena, así que en una mañana se juntan tres cosas distintas: prehistoria, románico y una frontera del siglo XX.

Está a un paso de Casa Biescas, lo que la convierte en el plan perfecto para el día de llegada o para el último, cuando ya no da tiempo a nada grande.

Ermita de Santa Elena, cerca de Biescas
La ermita de Santa Elena, en el mismo recorrido que los búnkers.

2. El circuito de San Úrbez, en el cañón de Añisclo

Dos kilómetros y trescientos metros, unos tres cuartos de hora andando despacio, y un desnivel mínimo. Baja al fondo del cañón de Añisclo siguiendo el río Bellós, con tramos de camino tallados en la roca y el ruido del agua de principio a fin.

Es circular de verdad, sin desandar nada, y es difícil encontrar en todo el Pirineo tanta recompensa por tan poco esfuerzo. Si quiere alargarla, desde ahí se puede seguir hacia Sercué.

3. El ibón de Piedrafita

El lago glaciar más accesible del Valle de Tena, y a quince minutos en coche de casa. En su versión circular son unas cuatro horas, con el desnivel repartido a lo largo del camino en vez de concentrado en una pared, que es lo que de verdad distingue una ruta llevadera de una cuesta arriba.

Se aparca en el parking de Lacuniacha, en Piedrafita de Jaca, y se sube por bosque de pino y haya. El detalle del itinerario está en la guía del recorrido circular.

Ibón de montaña en el Valle de Tena
Los ibones del Valle de Tena. El de Piedrafita es el más accesible.

4. Las cascadas del Cinca y los llanos de Lalarri, en Pineta

Unos siete kilómetros y alrededor de cuatro horas, en el valle de Pineta, dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Es la más completa de la lista en variedad- se pasa de las cascadas del nacimiento del Cinca a los llanos de Lalarri, praderas abiertas con el circo de Pineta cerrando el fondo.

El Valle de Pineta queda al otro lado del macizo, así que es un día entero contando el coche. Merece la pena reservarle la jornada completa en vez de meterlo con calzador.

Circo de Pineta con cascadas de deshielo
El circo de Pineta. Las cascadas van mucho más cargadas en primavera, con el deshielo.

5. La Cola de Caballo por la Faja de Pelay

Aquí cambia todo. Son unos veinte kilómetros y una jornada completa de montaña, y no es una ruta fácil por mucho que sea circular.

El problema no es la distancia- es el arranque. La Senda de los Cazadores sube hasta el mirador de Calcilarruego de forma muy directa, con una pendiente sostenida que hay que tomarse con calma. Una vez arriba, la Faja de Pelay es una terraza natural prácticamente horizontal que recorre el valle de Ordesa a media altura, con una de las vistas más impresionantes del Pirineo, hasta llegar a la Cola de Caballo. El regreso es por el fondo del valle.

Si la subida inicial le echa atrás —es razonable—, la alternativa es hacer el fondo del valle hasta la cascada del Estrecho y volver. Mismo escenario, sin la pared.

Valle de Ordesa desde el camino del fondo
El fondo del valle de Ordesa. La Faja de Pelay recorre la ladera muy por encima de este camino.

Nuestro consejo

Empiece las circulares en el sentido que deje la subida fuerte al principio. Con las piernas frescas se lleva mejor, y el descenso largo al final cansa menos de lo que parece.

Lleve el recorrido descargado en el móvil. En las circulares hay más cruces que en una ida y vuelta, y perder el hilo a mitad obliga a improvisar.

En Ordesa y Añisclo, mire antes cómo está el acceso en coche. En temporada alta hay restricciones y autobús lanzadera desde Torla.

Y si va con gente de niveles distintos, elija circular corta antes que lineal larga. En una circular nadie se queda esperando.

Qué tiene de distinto una circular

No es solo una cuestión de forma en el mapa: una ruta circular se planifica y se vive de otra manera que una ida y vuelta, y conviene saberlo antes de elegir.

A favor: no se repite paisaje, el recorrido va cambiando de orientación y de vistas, y la sensación de recorrido completo es mucho mayor. Para un día grande, casi siempre compensa.

En contra: a mitad de camino ya estás comprometido. En una ida y vuelta puedes darte la vuelta cuando quieras —porque te cansas, porque el tiempo cambia, porque los niños se plantan—; en una circular, volver atrás suele ser más largo que terminar. Eso obliga a ser honesto con el nivel del grupo antes de salir.

Y un detalle práctico: en la circular el coche se queda en un solo punto y vuelves a él, que es cómodo. Pero conviene mirar el sentido de la marcha: muchas circulares están pensadas para hacerse en un sentido concreto, porque así se sube por el lado tendido y se baja por el fuerte, no al revés.

Con niños, con perro o si el parte no es fiable, una ida y vuelta da más margen. Las tienes en las rutas fáciles del Pirineo Aragonés.

Cómo calcular el tiempo de una circular

Los tiempos que aparecen en las guías suelen ser de gente que camina sin pararse. Para un cálculo realista, esta es la cuenta que funciona.

Parte del desnivel, no de los kilómetros. Un ritmo cómodo y sostenible es de unos 300 metros de subida por hora. Si la ruta tiene 600 metros de desnivel, ahí van dos horas solo de subir, independientemente de lo que midan los kilómetros.

Suma el llano y la bajada a unos cuatro kilómetros por hora, algo menos si el terreno es pedregoso. Bajar cansa menos el pulmón pero castiga más las rodillas, y no se va mucho más rápido.

Añade las paradas de verdad. Comer, fotos, quitarse y ponerse capas: en una jornada larga es fácil que sumen una hora.

Y ajusta por el grupo. Con niños, el doble de tiempo. Con gente poco acostumbrada, un 30 % más. Un grupo camina al ritmo del más lento, siempre.

Hecha la cuenta, compárala con la hora a la que anochece y deja una hora de margen. Si no cuadra, la ruta es para otro día.

Con niños y con perro

De las cinco, las dos primeras son las que funcionan con niños. Los búnkeres de Biescas tienen el aliciente de entrar en las galerías —linterna obligatoria y se convierte en una aventura— y el circuito de San Úrbez cruza pasarelas sobre el río, que es de las cosas que mejor funcionan a esa edad. El ibón de Piedrafita entra a partir de los seis o siete años.

Las dos últimas, Pineta y la Faja de Pelay, son jornadas de montaña y no son plan con niños pequeños por mucho que en algún sitio aparezcan como asequibles.

Con perro se pueden hacer todas con correa. En Ordesa y en Pineta, que son Parque Nacional, la norma prohíbe llevarlos sueltos —no la entrada del animal— y hay restricciones añadidas en zonas de reserva. De mayo a octubre, ojo con los rebaños y los mastines en los puertos.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la más fácil de las cinco?
San Úrbez, en Añisclo. Tres cuartos de hora y prácticamente sin desnivel. Justo detrás, los búnkers de Biescas.

¿Se pueden hacer con niños?
Las tres primeras sí. La de Pineta, según la edad y la costumbre de andar. La Faja de Pelay, no.

¿Cuál es la mejor en otoño?
Piedrafita y Pineta, por el color del hayedo. Y en Ordesa el fondo del valle, que se pone espectacular.

¿Y si quiero algo más suave todavía?
Tenemos una selección aparte de rutas fáciles del Pirineo Aragonés, con el desnivel y la duración reales de cada una.

Y después

Si quiere rutas que empiecen literalmente en la puerta de casa, ahí están las excursiones cortas cerca de Biescas y las rutas de senderismo desde Gavín.

Para ver estas circulares en el contexto del resto del Pirineo, tiene las rutas del Pirineo Aragonés, valle por valle.

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