El Valle de Tena no se acaba en Formigal ni en las pistas de Panticosa. Hay una versión más pequeña, más callada, que casi nadie para a ver porque va de camino a otro sitio. Estos son siete rincones que solemos recomendar a quienes se alojan en Casa Biescas cuando nos preguntan “¿y qué más hay por aquí cerca?”.

01 — PUEBLO
La iglesia de Biescas, entre montañas
La torre de la iglesia de Santa Eulalia, con la roca de fondo, es una de las estampas más bonitas del valle — y muy pocos paran a mirarla con calma, siempre de camino a otro sitio.
02 — AGUA ESCONDIDA
La cascada de Escarrilla
Cerca del pueblo de Escarrilla, un salto de agua cae en una poza de un verde intenso, encajonado entre paredes de roca. No está señalizado como una gran atracción — lo conocen sobre todo quienes viven en el valle.


03 — PASEO
La ribera del Gállego, entre Gavín y Biescas
Un camino llano junto al río que conecta los dos pueblos, entre árboles de ribera. Ideal para una caminata corta al atardecer, sin necesidad de coche ni de plan elaborado — simplemente salir de Casa Biescas y andar.
04 — ALTA MONTAÑA
El ibón de Piedrafita
Un pequeño lago de montaña rodeado de picos, con la Peña Telera al fondo. La ruta hasta él es asequible para la mayoría de niveles y la recompensa — el agua quieta reflejando la roca — vale cada paso.


05 — MEMORIA
El Valle del Sobrepuerto
Un puñado de pueblos abandonados en los años 60 y 70, hoy medio recuperados por la naturaleza. Caminar entre sus casas vacías es una de esas experiencias que no se explican bien hasta que se viven.
06 — MIRADOR
Los miradores de Hoz de Jaca
Sobre el embalse de Búbal, un mirador natural con vistas al pantano y a las montañas que lo rodean. Uno de los mejores sitios del valle para ver el atardecer, y de los menos conocidos.


07 — CASCO ANTIGUO
Sallent de Gállego
El pueblo con más encanto del valle: calles empedradas, casas de piedra y un puente medieval sobre el río. Fácil de visitar en una tarde, y con alguno de los mejores sitios para comer de la zona.
Vuelve a tu refugio
Después de un día descubriendo el Pirineo, regresa a la tranquilidad de Casa Biescas.
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